El cáncer acecha en silencio": autoridades advierten que solo la vacuna contra el VPH puede frenar su avance
Únete al canal de Whatsapp de WapaCada año, más de 600 mil mujeres en el mundo son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino. En la mayoría de los casos, hay un enemigo común detrás: el Virus del Papiloma Humano (VPH). Aunque suele no presentar síntomas en sus etapas iniciales, este virus puede provocar lesiones que, con el tiempo, derivan en tumores malignos. La buena noticia: existe una vacuna que puede prevenirlo.

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VPH: una amenaza real, pero evitable
El VPH es una infección de transmisión sexual altamente común. Se estima que más del 80% de las personas sexualmente activas lo contraerán en algún momento de su vida. Pero lo preocupante no es solo su facilidad de contagio, sino su vínculo directo con distintos tipos de cáncer, especialmente el de cuello uterino.
Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2025 se diagnosticarán más de 2,300 nuevos casos solo en España. A nivel global, la cifra supera los 600 mil. Y aunque parezca alarmante, este tipo de cáncer es uno de los más prevenibles si se detecta a tiempo… o mejor aún, si se evita desde el inicio.
La vacuna: tu mejor escudo antes del riesgo
Gracias a los avances médicos, hoy contamos con una herramienta efectiva y segura: la vacuna contra el VPH. Su implementación ha reducido significativamente la aparición de lesiones precancerosas en el cuello uterino y otros tipos de tumores relacionados con el virus, como el anal, vaginal, vulvar y orofaríngeo.


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Las principales vacunas aprobadas son:
- Cervarix (bivalente, para los serotipos 16 y 18)
- Gardasil (tetravalente, cubre 6, 11, 16 y 18)
- Gardasil 9 (nonavalente, con protección extendida a nueve serotipos del virus)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO) recomiendan aplicar esta vacuna a niñas entre los 11 y 12 años. También puede ser administrada a adolescentes y jóvenes de hasta 26 años que no hayan sido vacunados anteriormente.
Vacunarse no es una opción, es una necesidad
Los estudios más recientes demuestran que la vacuna contra el VPH reduce en más del 85% la probabilidad de desarrollar cáncer de cuello uterino cuando se administra en edades tempranas. Además, la inmunización colectiva (cuando muchas personas están vacunadas) ayuda a proteger incluso a quienes aún no lo están.
La prevención es poder
El VPH puede tardar años en desarrollar síntomas visibles o provocar complicaciones graves. Por eso, la vacunación es más que un acto médico: es una inversión en salud a largo plazo. Acompañada de chequeos ginecológicos regulares y pruebas como el Papanicolaou o el test de VPH, se convierte en una poderosa barrera contra el cáncer.